Papá Noel y el Reino de las Nieves Eternas

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Papá Noel y el Reino de las Nieves Eternas
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Papá Noel y el Reino de las Nieves Eternas. Érase una vez en Papá Noel y el Reino de las Nieves Eternas, un lugar mágico y encantado donde el invierno no tiene fin y la nieve cubre todo a su alrededor. Papá Noel, el rey de este hermoso reino, reinaba con sabiduría y afecto sobre todas las criaturas que vivían allí. Pero, a pesar de su regio aire y su gran barba blanca, tenía un corazón triste y solitario.

El invierno pasado había sido particularmente frío y ventoso, y aunque todos los niños del mundo habían recibido sus regalos navideños, Papá Noel no había podido cumplir el deseo que él mismo más anhelaba: tener a alguien con quien compartir su vida en el Reino de las Nieves Eternas. El rey se sentía solo y deseaba con todas sus fuerzas encontrar a alguien que le hiciera compañía y le llenara de amor.

Una noche, mientras caminaba por el bosque de sauce que rodeaba su castillo, Papá Noel descubrió a una joven mujer acurrucada entre las ramas cubiertas de nieve. Tenía la piel blanca como la nieve y el cabello tan negro como la noche, y sostenía en sus brazos a un pequeño reno que temblaba de frío. Papá Noel se acercó lentamente, tratando de no espantar a la extraña visitante.

La joven se levantó rápidamente y le preguntó si había venido a llevársela. Papá Noel negó con la cabeza y le preguntó qué era lo que hacía allí. La mujer le explicó que era un hada de la nieve y que, al igual que todos los habitantes de ese bosque, se había quedado sin hogar después de una tormenta de nieve. Había encontrado al pequeño renito que yacía en la nieve y había decidido mantenerlo caliente entre sus brazos.

Papá Noel abrió su abrigo de piel y pidió que la joven y el reno se acurrucaran a su lado para no pasar frío y le dijo que él tampoco tenía dónde alojarla y que le encantaría invitarla a su castillo y ofrecerle alojamiento en su hogar. La mujer aceptó agradecida la invitación y, en el camino, Papá Noel descubrió que se llamaba Aurora y que, aunque era un hada de la nieve, no tenía poderes mágicos y era solitaria como él.

Durante su estancia en el castillo, Aurora y Papá Noel se hicieron muy amigos. Vieron las luces del norte, cantaron canciones y se rieron juntos. Finalmente, la Navidad llegó y pronto se acercó el momento de que Aurora tuviera que partir. Papá Noel había empezado a verla como algo más que una amiga, y temía que no quisiera quedarse en su hogar y que él volvería a quedarse solo y triste una vez más.

En Nochebuena, el momento de abrir los regalos llegó y Papá Noel recibió un paquete entre los demás. En la tarjeta se leía: «Para ti, mi mejor amigo». Dentro del paquete había un hermoso muñeco de nieve con dos corazones que estaban entrelazados. Papá Noel recordó que Aurora había estado haciendo un muñeco de nieve mientras paseaban juntos y lo había completado sola en secreto.

Justo en ese momento, Aurora entró en la sala. Era la primera cena de Navidad que compartía con otra persona en años, y estaba emocionada y feliz. Papá Noel tomó su mano y le confesó sus sentimientos, que la admiraba y que deseaba que se quedara allí como su compañera. Aurora le respondió y le dijo que ella también lo amaba desde hace mucho tiempo, pero que siempre había sentido que algo la mantenía alejada de otras personas.

Luego, ella tomó el muñeco de nieve y con un pequeño baile de manos lo hizo cobrar vida, convirtiéndose en un verdadero ser de nieve. La pareja abrazó al ser de nieve de dos corazones y, al hacerlo, se dieron cuenta de que ahora estaban juntos y que nunca volverían a estar solos en el Reino de las Nieves Eternas.

Desde entonces, cada Navidad, Papá Noel, Aurora y el ser de nieve de dos corazones salían a dar vueltas en el trineo de Papá Noel repartiendo regalos y golosinas a los niños de todo el mundo. La gente los recibía con alegría y los agradecía por la felicidad que habían dado.

Y así, Papá Noel finalmente se había encontrado a sí mismo y había encontrado el amor. Con Aurora a su lado y el ser de nieve de dos corazones, había creado un hogar lleno de amor y paz en el Reino de las Nieves Eternas, haciendo que todos los seres mágicos de la nieve y los niños del mundo se sintieran felices y amados.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
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