La búsqueda del tesoro de la familia real francesa

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La búsqueda del tesoro de la familia real francesa
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La búsqueda del tesoro de la familia real francesa. Érase una vez, en los años siguientes a la Revolución Francesa, la familia real de Francia se encontraba en una grave situación. Desposeídos de su trono y sin el dinero suficiente para vivir en la opulencia a la que estaban acostumbrados, decidieron emprender una búsqueda del tesoro que asegurara su futuro. Se rumoraba que un tesoro había sido escondido en una pequeña aldea cerca de París, donde una vez se celebraban grandes banquetes reales en un magnífico castillo.

La familia real no titubeó en su empeño, reunieron todas sus pertenencias y papeles que aún les quedaban y partieron a esa pequeña aldea. Después de varias semanas de búsqueda sin resultados, un anciano local se les acercó y les habló sobre una llave que abría la puerta que conducía a la habitación donde se encontraba el tesoro, pero que llevaba desaparecida desde hace muchos años.

Los miembros de la familia real sabían que lo último que les quedaba era la fe y por lo tanto decidieron buscar la llave a toda costa. Pasaron semanas cavando en la tierra y metiendo sus manos en los lugares más insospechados, pero todo fue en vano, hasta que un día sucedió lo inesperado.

Un joven campesino llamado Pierre, quien había observado todo el trabajo de la familia real, se acercó a ellos y ofreció ayudarles a encontrar la llave. Pierre era un hombre humilde y amable, que tomó en su merced abrirles los ojos al ver lo que realmente necesitaban. Los miembros de la familia real se sintieron sorprendidos de que alguien tan joven y simple pudiera brindarles ayuda en esos momentos tan difíciles.

Pierre tomó a la familia real bajo su ala y los llevó a una pequeña isla en medio de un lago, donde se encontraba una mecedora de madera que había pertenecido a su abuela. Allí en medio de un crepúsculo naranja y rosa comenzaron a tejer una nueva amistad y se dio el inicio a una búsqueda renovada. Todos compartieron sus historias de vida, sus hazañas, triunfos y tragedias, y fue entonces cuando la princesa Cecilia se dio cuenta de que la vida que llevaba no tenía el menor sentido frente a la integridad que mostraba el joven campesino.

Mientras conversaban, el sol se escondía en el horizonte y a lo lejos se escuchaba el crujir de las hojas secas que caían de los árboles. La conversación empezó a tratar sobre lo complica que había sido la búsqueda de la llave y sobre todo lo que arriesgaban al hacer ese camino. Fue entonces cuando Pierre tomó la palabra y dijo: «No hay nada más valioso que la amistad, así que en lugar de buscar un tesoro material, deberíamos buscar uno en nosotros mismos para poder encontrar la verdadera felicidad».

En ese momento, la familia real de Francia se sintió un poco avergonzada de sus acciones y de en qué se habían convertido. Gracias a ese joven, habían caído en cuenta de lo importante que era la amistad y la solidaridad en cualquier situación que la vida les presentara.

Pierre decidió guiarlos hacia una caverna que había en la montaña cercana. Él creía que allí estaba lo que los miembros de la familia real necesitaban. Una vez llegaron a la caverna, Pierre les mostró un cristal rosado, el cual aseguró que tenía el poder de sanar cualquier herida y borrar cualquier rencor. La princesa Cecilia, conmovida por lo que Pierre había dicho, decidió abrazarlo y darle las gracias por haberles mostrado el camino.

Entre lágrimas y abrazos, la familia real y Pierre regresaron al pueblo. A partir de ese momento, se dieron cuenta de que la amistad y la humildad valen muchísimo más que cualquier tesoro que exista. La verdadera riqueza estaba en el amor y el cariño que uno podía compartir con los demás.

Al cabo del tiempo, la familia real se olvidó completamente de la búsqueda del tesoro y se centró en pasársela bien el mayor tiempo posible. Pierre, por otro lado, se unió a un grupo de recolectores de cerezas; encontró en los campos de cerezas su verdadera pasión y allí se convirtió en el mejor recolector de la región.

Se dice que la familia real de Francia nunca encontró el tesoro que tanto buscaba, pero lo que sí encontraron fue algo mucho más valioso: la verdadera riqueza de la vida. Y eso, gracias a la amistad y la humildad que un joven campesino, que desde ese momento se convirtió en su amigo, les había enseñado.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
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