La Aventura del Ratón Travieso

Tiempo de lectura: 3 minutos

La Aventura del Ratón Travieso
¿PREFIERES UN AUDIOCUENTO?

Si prefieres, puedes escuchar el cuento mientras haces otras tareas

La Aventura del Ratón Travieso. Érase una vez un ratón llamado Rodrigo que vivía en un agujero dentro de una casa. Rodrigo era un ratón muy travieso y le encantaba explorar cada rincón de la casa, aunque muchas veces se metía en problemas por su curiosidad.

Un día, mientras roía la esquina de un libro que había encontrado en el suelo, Rodrigo vio a través de una rendija de la pared algo que lo dejó boquiabierto: un gran jardín lleno de flores, árboles y frutas. Rodrigo nunca había salido de su casa y no podía creer que existiera un lugar tan maravilloso en el mundo.

Sin pensarlo dos veces, Rodrigo decidió que quería explorar aquel lugar. Así que, cuando nadie lo veía, salió corriendo de su agujero y se coló por una pequeña abertura que había en la pared.

Al principio, el ratón estaba fascinado con todo lo que veía. Probó manzanas, fresas y uvas, saltó sobre las hojas de los árboles y se metió entre los arbustos de flores. Pero cuando llegó al centro del jardín, se encontró con una gran sorpresa: un gato dormía plácidamente sobre una colcha de flores.

Rodrigo intentó retroceder, pero fue demasiado tarde. El gato lo había visto y estaba ahora despierto y persiguiéndolo por todo el jardín. El ratón corrió lo más rápido que pudo, saltando sobre macetas, zanjas y colinas, pero el gato estaba cada vez más cerca.

Justo cuando iba a ser atrapado, Rodrigo encontró un árbol hueco en el que se escondió rápidamente. Desde allí, pudo ver a salvo cómo el gato buscaba su rastro en vano.

Cuando el gato se fue, Rodrigo salió de su escondite y decidió que ya era hora de volver a casa. Pero al girar una esquina, se encontró de frente con un grupo de hormigas que llevaban trozos de hojas y ramas.

«¿A dónde van?» preguntó Rodrigo.

«A nuestro hormiguero», respondió la hormiga más grande.

«¿Me dejan ir con ustedes?», preguntó Rodrigo.

«Claro, pero debes ayudarnos a llevar comida», dijo la hormiga.

Así, Rodrigo se unió a la fila de hormigas y caminaron por el jardín, recogiendo hojas y ramitas para el hormiguero. Fue un trabajo agotador, pero Rodrigo estaba feliz de estar aprendiendo cosas nuevas y de estar rodeado de nuevos amigos.

Cuando llegaron al hormiguero, Rodrigo se sorprendió al ver que se encontraba en una colina gigante, en cuyo interior había cientos de túneles y áreas de almacenamiento. Había una gran cantidad de hormigas, cada una con una tarea diferente, pero todas trabajando juntas por el bien del hormiguero.

Rodrigo se divirtió mucho con las hormigas, pero sabía que era hora de regresar a su hogar. Se despidió de ellas y, después de dar algunas vueltas más por el jardín, finalmente encontró su agujero y se deslizó dentro.

Desde ese día, Rodrigo ya no fue tan travieso como antes. Aprendió que la curiosidad puede llevarnos por caminos peligrosos, pero también puede llevarnos a descubrir lugares y hacer nuevos amigos. Y cada vez que se acostaba a dormir en su pequeño agujero, recordaba con alegría sus aventuras en el gran jardín.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
La Aventura del Ratón Travieso
¿Te ha gustado «La Aventura del Ratón Travieso»?
¡Compártelo con tus amigos!
Facebook
Twitter
Pinterest
WhatsApp
Email
Imprimir