El niño que se hizo amigo del nuevo. Érase una vez, en un pequeño pueblo llamado La Hondonada, vivía un niño llamado Tomás. Él amaba jugar al fútbol con sus amigos y pasar tiempo en el parque, pero nunca había tenido la oportunidad de conocer a alguien nuevo. Hasta que un día, su familia decidió mudarse a una casa en la otra parte del pueblo.
Cuando la familia de Tomás llegó a su nueva casa, notaron una familia diferente. Eran de un país lejano y la hija, una niña llamada Amira, tenía la piel más oscura que la mayoría de los niños en La Hondonada. La madre de Tomás le había enseñado que todas las personas eran iguales, sin importar su apariencia, género, cultura o historia, y estaba emocionado de tener una oportunidad de hacer un nuevo amigo.
Tomás decidió decir hola a Amira en el parque, donde la encontró mirando con tristeza desde un banco. «Hola, me llamo Tomás», dijo mientras se acercaba. «Soy Amira», respondió ella tímidamente.
Como Tomás, Amira también amaba jugar al fútbol. Sin embargo, ella no tenía muchas oportunidades para jugar en su antiguo hogar, y era tímida a la hora de jugar con niños que hablaban otro idioma. Tomás aprovechó la oportunidad para enseñarle a jugar y se aseguró de que todos los demás niños les dieran la oportunidad de unirse a ellos.
Al principio, algunos niños no entendían por qué Tomás quería jugar con Amira, ya que era diferente a la mayoría de ellos, pero Tomás los convenció de que todos merecían ser amigos y ser tratados con respeto y cariño. Con el tiempo, los niños se dieron cuenta de que Amira era una gran amiga y una jugadora de fútbol muy talentosa.
A medida que pasaba el tiempo, Tomás y Amira se convirtieron en los mejores amigos. Tomás la ayudó a aprender más sobre el idioma español y la cultura del pequeño pueblo en el que vivían, mientras que Amira compartió con él su cultura, comida y tradiciones. Juntos, descubrieron que tenían muchas cosas en común a pesar de sus diferencias culturales y de apariencia.
Sin embargo, un día los niños se dieron cuenta de que un grupo de niños en la escuela estaban siendo malos con Amira. Estos niños decían cosas malas sobre ella, hacían comentarios sobre su piel oscura y cejas gruesas y se burlaban de cómo hablaba español. Esto hizo que Amira se sintiera triste y sola.
Tomás sabía que tenía que hacer algo para ayudar a su amiga, así que habló con los niños y les preguntó por qué estaban tratando a Amira de esa manera. Cuando no pudieron explicar una buena razón, Tomás les mostró que, independientemente de cuán diferentes fueran las personas, todos merecían ser tratados con respeto y amabilidad. Les enseñó que es importante escuchar y aprender de las experiencias de otras personas y que todos merecen ser valorados por quienes son.
Los niños vieron la sabiduría en las palabras de Tomás, y pronto, comenzaron a mostrar la misma amabilidad y respeto a Amira como lo hacían con los demás niños. Tomás, Amira y su grupo de amigos continuaron jugando al fútbol, compartiendo sus culturas y disfrutando de su amistad juntos.
Con el tiempo, los niños aprendieron la importancia de valorar a todas las personas por igual, sin importar su apariencia, género, cultural o historia. Y Tomás y Amira continuaron siendo amigos y demostrando que la amistad y la inclusión son un camino para la felicidad y la armonía entre todas las personas.
En resumen, «El niño que se hizo amigo del nuevo» es un cuento infantil que promueve la igualdad de género, racial y cultural. Los personajes diversos trabajan juntos para superar los obstáculos y enseñar a los niños la importancia de respetar y valorar a todas las personas por igual. La historia es apropiada para niños y tiene un mensaje claro de inclusión y respeto por la diversidad. Asimismo, se destaca la importancia de la amistad y la tolerancia entre semejantes y diferentes.


