El Monstruo de la Noche Eterna

Tiempo de lectura: 4 minutos

El Monstruo de la Noche Eterna
¿PREFIERES UN AUDIOCUENTO?

Si prefieres, puedes escuchar el cuento mientras haces otras tareas

El Monstruo de la Noche Eterna. Érase una vez un pequeño pueblo ubicado entre las montañas, donde habitaba un monstruo temible, conocido como «El Monstruo de la Noche Eterna». Se decía que este ser aparecía todas las noches para aterrorizar a los habitantes del pueblo, y que era capaz de entrar en las casas sin que nadie pudiera detenerlo.

La gente del pueblo estaba aterrorizada y no sabía qué hacer para protegerse de este monstruo temible. Pero había un niño valiente llamado Tomás, quien no creía en los cuentos de miedo y estaba dispuesto a descubrir quién era realmente El Monstruo de la Noche Eterna.

Una noche, mientras la mayoría de los habitantes estaban en sus casas temblando de miedo, Tomás salió de su casa, determinado a encontrar la verdad sobre este ser misterioso. Mientras caminaba por las calles desiertas, pudo ver una sombra oscura en la esquina de su ojo. Al girar la cabeza, vio un ser con una figura negra y una sonrisa siniestra en su rostro.

Tomás intentó correr, pero se tropezó y cayó. El monstruo se acercó a él y le dijo: «¿Por qué estás aquí, pequeño? ¿No tienes miedo de mí?».

Tomás se levantó y se enfrentó al monstruo, diciéndole: «No. No tengo miedo de ti. ¿Quién eres realmente?».

El monstruo sonrió y le dijo: «Soy el Monstruo de la Noche Eterna. He sido malinterpretado por la gente durante mucho tiempo. No soy un ser malvado, solo necesito ayuda».

Tomás estaba sorprendido y un poco asustado, pero decidió escuchar lo que el monstruo tenía que decir. El Monstruo de la Noche Eterna le explicó que había estado atrapado en esta forma de monstruo, y que su verdadera forma era la de un hombre que había sido maldecido por una bruja.

La única forma de romper la maldición y volver a ser humano era encontrar a la bruja y pedirle que lo liberara de su forma de monstruo.

Tomás se ofreció a ayudar al monstruo y juntos comenzaron una aventura en busca de la bruja. Viajaron por el bosque y cruzaron ríos hasta llegar finalmente a una caverna oculta en la montaña.

Al entrar en la caverna, se encontraron con la bruja que les dijo que la única forma de liberar al Monstruo de la Noche Eterna era encontrar tres objetos mágicos que se encontraban en lugares peligrosos.

Sin dudarlo, Tomás y el monstruo comenzaron su búsqueda. Después de muchas dificultades y peligros, lograron encontrar los tres objetos mágicos y se los llevaron de vuelta a la bruja.

Ella realizó su magia y, ante sus ojos, el Monstruo de la Noche Eterna fue liberado de su maldición y se convirtió en un hombre.

Agradecido, el hombre le dijo a Tomás: «Gracias por ayudarme a encontrar la verdad sobre mí mismo. Nunca olvidaré tu valentía y tu amistad».

Tomás regresó al pueblo como un héroe y explicó a todos la verdad sobre el Monstruo de la Noche Eterna. El pueblo, al saber la verdad, no tuvo más miedo y se convirtió en un lugar más feliz y tranquilo.

Desde entonces, el Monstruo de la Noche Eterna nunca más apareció y el hombre que una vez fue conocido como el temible monstruo, vivió feliz en el pueblo junto a sus nuevos amigos.

Y así, Tomás aprendió una lección muy importante: nunca juzgues a alguien por su apariencia o rumores, siempre busca la verdad y podrás encontrar a alguien especial.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
El Monstruo de la Noche Eterna
¿Te ha gustado «El Monstruo de la Noche Eterna»?
¡Compártelo con tus amigos!
Facebook
Twitter
Pinterest
WhatsApp
Email
Imprimir