El mago de la justicia. Érase una vez, en un reino muy lejano, había un mago muy especial. Se llamaba el Mago de la Justicia. Era un mago muy diferente a los demás magos, porque su magia no era para hacer trucos ni para entretener a la gente. La magia del Mago de la Justicia servía para ayudar a los demás y hacer justicia en todos los lugares del reino.
Un día, el Mago de la Justicia recibió una carta muy importante del rey del reino. La carta decía que en la ciudad de Piedras Blancas, la gente se estaba comportando de manera muy injusta. Los más ricos no querían a los más pobres, los que hablaban diferente no querían hablar con los que hablaban diferente a ellos, y los que tenían una piel diferente a la de los demás, eran discriminados y se les trataba mal.
El Mago de la Justicia sabía que tenía que hacer algo para cambiar la situación. Así que se preparó para ir a la ciudad de Piedras Blancas y hablar con la gente para tratar de solucionar el problema.
Cuando llegó a la ciudad, el Mago de la Justicia se encontró con un grupo de niños y niñas del lugar. Eran niños y niñas muy valientes que querían cambiar las cosas en su ciudad.
– Hola, pequeños amigos -les dijo el Mago de la Justicia-. ¿Qué hacen ustedes aquí?
– Queremos cambiar las cosas en nuestra ciudad -le contestó un niño-. Aquí no hay justicia. Los que tienen más dinero, son más importantes y los demás no importan.
– Así es -dijo otra niña-. Además, a los que son diferentes, los discriminan y los tratan mal.
– Entiendo su problema, amigos míos -les dijo el mago-. Pero no se preocupen, yo venía precisamente para ayudarlos.
El Mago de la Justicia les explicó a los niños y niñas de la ciudad que la magia no tenía nada que ver con hacer trucos ni con tener poder sobre los demás. Les explicó que la magia de la justicia era la magia de la igualdad, la de la amistad, la de la inclusión y la del respeto por toda la gente, sin importar su género, su raza, su cultura, su religión, ni su condición social.
Los niños de Piedras Blancas entendieron lo que el Mago de la Justicia les explicaba y se comprometieron a trabajar juntos para cambiar la situación.
El grupo de niños y niñas invitó a todos en la ciudad a una gran reunión en la plaza central. Cuando todos estuvieron reunidos, los niños y niñas hablaron y explicaron el problema de la falta de justicia en la ciudad.
– Tenemos que aprender a respetarnos todos -dijo una niña-. No importa si somos ricos o pobres, altos o bajos, morenos o rubios, hombres o mujeres, todos somos iguales.
– Exacto, tenemos que entender que todos somos importantes -dijo otro niño-. La diversidad es lo que hace que el mundo sea más interesante y bonito.
El Mago de la Justicia también habló y les explicó que, en realidad, todos los seres humanos eran iguales y merecían el mismo respeto y el mismo trato.
– No importa si son hombres o mujeres, ricos o pobres, morenos o blancos -les dijo el Mago de la Justicia-. Todos somos parte de una misma raza, la raza humana. Todos merecemos lo mismo: amor, respeto y comprensión.
La gente de la ciudad de Piedras Blancas escuchó atentamente las palabras del Mago de la Justicia y los niños y niñas compitieron para que los adultos los siguieran.
– Yo prometo tratar a todos por igual, sin importar lo diferentes que sean de mí -dijo uno de los adultos.
– Yo también prometo valorar la diversidad y tratar a todos con amor y respeto -dijo otro adulto.
Poco a poco, el mensaje de inclusión y respeto por la diversidad del Mago de la Justicia y de los niños de la ciudad de Piedras Blancas, comenzó a calar en las mentes y corazones de todos los habitantes.
– Veo que aquí hay mucha gente valiente, que quiere cambiar las cosas -dijo finalmente el Mago de la Justicia-. Y como muestra de mi agradecimiento, les dejaré un regalo muy especial.
Entonces el Mago de la Justicia sacó de su sombrero una gran ilusión, que se convirtió en una bandera multicolor.
– Esta bandera representa la diversidad, el respeto por los demás, y la igualdad -dijo el Mago-. Es el símbolo de nuestra lucha por la justicia.
Los habitantes de Piedras Blancas se alegraron mucho al ver la bandera que simbolizaba su lucha por la igualdad y el respeto por todas las personas, y agradecieron al Mago de la Justicia su sabiduría y compromiso con la justicia.
Y así, la ciudad de Piedras Blancas se convirtió en un lugar donde la diversidad y la inclusión, eran valores que todos respetaban y celebraban. Los más ricos comenzaron a ayudar a los más pobres, las personas diferentes aprendieron a convivir y a respetarse, y el Mago de la Justicia observaba con satisfacción cómo su magia había fortalecido el espíritu de la gente en dicha ciudad.
Desde entonces, el Mago de la Justicia se convirtió en un personaje muy querido por los niños y niñas de todo el reino, y su mensaje de diversidad y justicia, sirvió de inspiración para muchas otras comunidades a través del país.


