El cuento de la amistad sin prejuicios. Érase una vez, en un mundo muy lejano, vivían dos amigos llamados Juan y Sofía. Juan era un niño de piel oscura y de pelo rizado, mientras que Sofía era una niña blanca y de cabello liso. A pesar de sus diferencias físicas, eran inseparables desde el día en que se conocieron. Compartían todo, juegos, risas y aventuras.
Un día, mientras jugaban en el parque, se encontraron con tres nuevos amigos que no parecían ser como ellos. Tenían diferentes colores de piel y hablaban con acentos distintos. Pero antes de que pudieran presentarse, Sofía dijo: “¡Genial! ¡Más amigos para jugar!”. Pronto comenzaron a jugar juntos y a divertirse.
Después de un rato, los cinco niños se dieron cuenta de que tenían más cosas en común de lo que esperaban. Todos amaban los deportes y la música. Se intercambiaron historias sobre sus familias y empezaron a aprender sobre sus diferentes culturas. Era como si hubieran sido amigos desde siempre.
Juntos, empezaron a explorar el vecindario y a ayudar a la gente que necesitaba ayuda. Había una señora mayor que necesitaba ayuda para cruzar la calle, una mamá con muchas bolsas que necesitaba ayuda con sus compras y un niño que perdió su mascota. Los cinco amigos trabajaron juntos para ayudar a cada uno de ellos.
Un día, fueron al parque para jugar al fútbol juntos. Pero al llegar al campo, se encontraron con una temible pandilla local que no había visto antes. Todos estaban asustados y no sabían qué hacer, pero Juan dijo: “Creamos un equipo juntos y enfrentémoslos”. Sofía estuvo de acuerdo, y los demás también, por lo que se pusieron en marcha para crear el equipo.
Al principio, no parecía que estuvieran ganando, ya que el equipo contrario era más grande y tenía más experiencia. Pero una cosa estaba clara: todos trabajaban juntos y no discriminaban a nadie en el equipo. Todos obtuvieron la oportunidad de jugar, sin importar cuántos goles habían marcado antes. Y al final, ganaron el partido juntos.
Después del partido, se rieron y se divirtieron juntos, se dieron cuenta de que su amistad era más fuerte que cualquier prejuicio o diferencia superficial. Juan dijo: “Aprendimos hoy que toda amistad debe basarse en la igualdad y el respeto. No importa cómo seamos por fuera, todos somos iguales por dentro. Y nuestra amistad nos lleva a lugares asombrosos.”
Con el tiempo, los cinco amigos aprendieron a valorar y respetar a todas las personas por igual. Comprendieron que los prejuicios y las diferencias pueden separar a las personas, pero la igualdad y el respeto pueden unirlas. Todos ellos continuaron caminando juntos en este mundo, compartiendo las aventuras de la vida y disfrutando de su amistad sin prejuicios.
FIN.


